Mientras ellas compraban, ellos cotizaban

Crítica | Exposición ‘El boom de la publicidad’ (CCCB abril 2019)

Mujeres como compradoras, pero no siempre usuarias. Mujeres como reclamo para hombres y para ellas mismas. Mujeres como cuidadoras, pero no como trabajadoras. Puede que estas sean las tres premisas que mejor resuman el fenómeno del “boom de la publicidad”. 

La máxima expresión del capitalismo irrumpía a finales del siglo XIX, con el sector industrial totalmente asentado en el continente europeo. Como no podría ser de otra manera, la publicidad era un reflejo de la sociedad de esta época. Los paneles, folletos y azulejos reproducían el rol del hombre trabajador, como sujeto público, mientras que la mujer quedaba relegada a las tareas del hogar, a lo privado. 

118-2

A pesar de que, tal y como me dijo un día Anna Mercadè, directora del Observatorio de la Mujer de la Cámara de Comercio de Barcelona, “la mujer ha sido la mejor economista de toda la historia”, este cargo extraoficial nunca le ha sido reconocido. Igual que no se reconocen los trabajos de cuidado como ocupación a tiempo completo. Las madres y amas de casa, a lo largo de la historia, han sido las principales administradoras de la economía familiar: con el sueldo de sus maridos, por cuantioso o limitado que fuera, hacían malabares para alimentar a todos los miembros del hogar y proveerles de todos los bienes necesarios.  

Pero ni el sistema económico, ni mucho menos la publicidad — creada a imagen y semejanza de éste — han sido capaces de tratarlas como tal. El marketing de entonces, y parte del actual, se limitaba a ser un espejo en el que reflejarse. La mujer se veía impuesta tanto a unos cánones de belleza determinados como a unas funciones sociales únicas y excluyentes. Desde el vermut Martini, hasta la galleta María de Artiach, pasando por los comprimidos Lucosta o la loción Jugo de Oro, la protagonista era siempre la misma: una ama de casa, de aparente clase media, delgada, joven, sonriente y a poder ser rubia. 

276

Mientras que ellas no tenían mayor ocupación que posar y embellecer cualquiera que fuera el producto y el soporte utilizado para promocionarlo, ellos aparecían desempeñando su profesión, obviamente remunerada (obrero, mayordomo, temporero…). El mensaje inicialmente subliminal ahora queda totalmente claro: las tareas que desempeñan las mujeres no son consideradas trabajo, pero las de ellos sí. 

Mediante el uso de la imagen femenina para la promoción de productos del hogar o de uso cotidiano, se daba por sentado que serían ellas las que los irían a comprar, aunque no fuera para ellas, asignándoles la función de cuidadoras. Pasaba con la ropa interior masculina y hasta con los supositorios. El estereotipo de ama de casa era el reclamo para todas las madres de familia, las encasillaban todavía más en lo que estaban sentenciadas a ser.

162

Pero a parte de este, existía otro perfil de mujer ligeramente distinto. Además de ser reclamo para ellas mismas, lo eran para los hombres. En el caso de los productos de uso mayoritariamente masculino o que ellos mismos se compraban — como el tabaco o el alcohol — aparecía una señorita de imagen mucho más sugerente y acicalada, incluso provocativa. Claro ejemplo de ello es el carteles de cigarrillos Jean Paris o el del papel de fumar Jaramago Valadia.

Más que boom de la publicidad, la exposición podría haberse llamado el boom de la propaganda, propaganda del heteropatriacado capitalista, sistema todavía vigente gracias a los cuidados no remunerados, asignados a la mujer. A la vista está que estas afiches no eran más que un instrumento más que la economía utilizaba para perpetuar unas estructuras que tanto convenía a las empresas. Su legado no solo ha quedado reducido a una colección nostálgica. Todavía hoy sigue presente como modelo publicitario hegemónico, un lastre que “compramos” en su momento y que no admite devoluciones.

Anuncios

Las siete diferencias entre la última portada de Solange y su álbum anterior

img_atarrago_20190304-111331_imagenes_lv_otras_fuentes_portada-kq0C-U46816575980Bm-992x558@LaVanguardia-Web

Las portadas de ‘When I get home’ (2019) y ‘A seat at the table’ (2016), de Solange Knowles. (Black Planet y Saint Records)

Solange ha conseguido que el Mes de la Historia Negra no se acabara en febrero. Justo un día después de que éste finalizara oficialmente, la pequeña de las Knowles sorprendía a la mayoría de sus seguidores con el lanzamiento de su último trabajo, When I get Home. Sin a penas aviso previo, la hermana de Beyoncé sacaba así su cuarto álbum de estudio, en el que toma el relevo de A Seat At The Table, publicado en 2016.

Esta continuidad entre uno y otro no solo se puede observar en el contenido del álbum, sino también en la estética de su portada. Si en lo musical la novedad del disco se centraba en los aires de jazz, en lo estético la cantante se ha decantado por una imagen más contundente, en la que su cabello pierde protagonismo para cedérselo al color de su piel.

Es posible leer el artículo, publicado en La Vanguardia, aquí.

El “amanecer” de Amaia: pura estética onírica

img_adomenech_20181218-113123_imagenes_lv_terceros_amaia_4_5_3633262407-369-kP7B--656x374@LaVanguardia-Web.JPG

Amaia Romero ha presentado su primer sencillo, ‘Un nuevo lugar’ (YouTube)

La iluminación, los colores cálidos y el halo que envuelve a Amaia en la portada de su primera canción han dado mucho de qué hablar, sembrando más dudas que respuestas. Una de las apuestas más fuertes ha sido la de asociar su imagen a la de un ángel o incluso una diosa, lo cual está muy lejos de la realidad, según asegura tanto la directora del videoclip como la fotógrafa de la portada.

Joana Colomar ha sido la directora encargada de pensar y producir el videoclip de ‘Un nuevo lugar’, primer trabajo de Amaia Romero en su carrera como cantante después de salir de la academia de Operación Triunfo. “En el videoclip quería transmitir la misma honestidad que tiene un tema tan frágil como este”, asegura Colomar en declaraciones a La Vanguardia. Según la realizadora, la valentía de Amaia se ve reflejada en la forma que está grabado el videoclip, como “plano secuencia, que no tiene cortes, sin artificios y con mucha verdad”.

Podéis leer el artículo, publicado en La Vanguardia, aquí.

Ariana Grande resucita la estética de ‘Chicas Malas’ en su nuevo videoclip

img_atarrago_20181128-125330_imagenes_lv_otras_fuentes_captura-k2RD-U4532200025561dH-992x558@LaVanguardia-Web

Imagen promocional del videoclip de ‘Thank you, next’, de Ariana Grande. (Instagram)

Según los avances del videoclip de ‘Thank you, next’, parece queAriana Grande se está preparando para encarnar a la mismísima Regina George, la abeja reina en la película ‘Chicas Malas’. El film, protagonizado por Lindsay Lohan, es considerado hoy en día todo un icono pop de la moda de los 2000, cada día más presente en las tendencias actuales.

En el breve trailer del clip aparecen varios personajes – que podrían estar perfectamente extraídos del film – haciendo una especie de crítica a los rumores y al fanatismo absurdo que gira entorno a los personajes famosos. Precisamente, la canción de Grande pretende dar una lección a todos aquellos que especulan sobre su vida personal haciendo un repaso a su lista de exnovios (refiriendose a ellos por nombre y apellido). El nivel de detalle en la producción del nuevo trabajo de la cantante es tal que incluso para su vídeo de presentación ha sido utilizada la tipografía del cartel original de ‘Chicas Malas’. Imposible no apreciar la referencia.

Podéis leer el artículo publicado en La Vanguardia aquí.

¿Qué implica para la moda masculina la babushka de A$AP Rocky?

20181104-636769262106092798_20181104110513624-kmPE--656x437@LaVanguardia-Web.jpg

El propio cantante ya se declaraba un “trendy nigga”, es decir, un“negro a la moda”, en uno de sus primeros temas. Así se describía A$AP Rocky en ‘Fashion Killa’, tema que lanzó en el año 2013 como parte de su álbum debut, ‘Long’. Además de mencionar a más de 20 marcas de moda diferentes en la letra, el videoclip de la canción – protagonizado por él y Rihanna – es toda una oda al shopping. En él, se puede ver como ambos artistas van de una tienda de ropa a otra, donde se prueban prendas y accesorios de lujo.

Podéis leer el artículo completo aquí. Publicado en La Vanguardia.

Susana Koska reivindica el papel de las mujeres en la Guerra Civil

Frontal Mujeres

La actriz, escritora y realizadora de documentales Susana Koska (Donostia, 1966) reivindica en su nuevo libro, “Mujeres en pie de guerra” (Ediciones B), el papel de las mujeres en la Guerra Civil española y denuncia, en una entrevista con Efe, “la gran pérdida de derechos” que supuso para ellas.

“Mujeres en pie de guerra” fue inicialmente un documental, dirigido por la propia Koska en 2004, con el que pretendió dejar “un testimonio a través de la tradición oral que contara lo que pasó en la calle durante los días de la Guerra civil, más allá de fechas y cifras”, cuenta la escritora.

Podéis leer la entrevista completa en cualquiera de los siguientes enlaces:

What We Learnt From HBO ‘Girls’ as the Iconic Series Comes to a Close

untitled-design-16-750x302.png

What we’ve learnt from (those) Girls

Lesson 1: Being “young and female” is hard

Maybe the most priceless life lesson that we learnt is knowing that we all can be “adventurous women” and, thus, forgive us of anything. I might be biased (as I am a devout fan of the show and Dunham), but it looks like Lena Dunham was predicting the future when she declared in one of the most popular lines in the show that she, “may be the voice of a generation”. She was/is right as she reflected a mirror of not only herself and her life but ours too with admirable humour and intelligence.

It all started with a particular vision of reality captured on Dunham’s debut Tiny Furniture. She unveiled a common scenario where girls in their twenties could see themselves. And HBO bet on that. With an abstract explanation of what she wanted to do and the premise of “I don’t see myself or my friends represented on television”, Girls started five years ago.

Read here the article. Published on Maven46.