Susana Koska reivindica el papel de las mujeres en la Guerra Civil

Frontal Mujeres

La actriz, escritora y realizadora de documentales Susana Koska (Donostia, 1966) reivindica en su nuevo libro, “Mujeres en pie de guerra” (Ediciones B), el papel de las mujeres en la Guerra Civil española y denuncia, en una entrevista con Efe, “la gran pérdida de derechos” que supuso para ellas.

“Mujeres en pie de guerra” fue inicialmente un documental, dirigido por la propia Koska en 2004, con el que pretendió dejar “un testimonio a través de la tradición oral que contara lo que pasó en la calle durante los días de la Guerra civil, más allá de fechas y cifras”, cuenta la escritora.

Podéis leer la entrevista completa en cualquiera de los siguientes enlaces:

Anuncios

Nuria Varela: “Hay una estafa en la formación académica que recibimos”

La profesora, escritora y periodista Nuria Varela publica una nueva versión de su obra del 2005, Feminismo para principiantes, en “un libro nuevo, con un nuevo lenguaje”, gracias a las ilustraciones de Antonia Santolaya, que lo hace “más adecuado para las nuevas generaciones”, afirma la autora.

unnamed

En tu último libro, Cansadas. Una reacción feminista frente a la nueva misoginia, ¿a qué te refieres con “la nueva misoginia”?

Hablamos de la misoginia tradicional, la directa, la burda, la de Trump, que llega a ser insultante para las mujeres. Y la misoginia mucho más sutil, la que sufrimos hoy, que el discurso tan violento no es tan habitual pero sí la discriminación sutil. Por ejemplo, de la gente que se dice que está a favor de la igualdad pero no se corresponde con las actitudes que toma. Es la misoginia sutil, que es peor porque no se ve y es más difícil enfrentarse.

Podéis leer la entrevista completa en cualquiera de los siguientes enlaces:

La Vanguardia

El Confidencial

Estrella Digital

la necesidad del querer

Dejadme ser incompleta,

aún teniendo a alguien que me haga sentir más llena.

No me hagáis esclava del verbo extrañar,

cuando he aprendido a tenerlo todo .

Basta de contar a las mujeres con pareja como la parte de un todo

y a las solteras como parte de nada.

Asimilad que de mis debilidades hice mis fortalezas,

que el amor que él me da no sustituye el amor que yo me doy.

Queremos ser por nosotras mismas,

pero no nos dejáis

con tanto romanticismo,

con tanta necesidad,

con tanta posesión,

con tanto falso amor,

parece que ya no se puede ser

sin estar con alguien más.

“Oír, ver y callar”

La semana pasada la agencia propietaria de la Fórmula 1 desde 2016 anunciaba su decisión de prescindir de las chicas de la parrilla, las grid girls o, comúnmente conocidas, las azafatas. El revuelo ha sido proporcional a la magnitud del cambio histórico que esto supone, teniendo en cuenta la gran cantidad de mujeres que han pasado por ese puesto de trabajo durante décadas.

1841_1_5a79d77714a61

Una vez abierto el debate, las opiniones vienen y van desde extremos totalmente opuestos y mucha gente se revela escandalizada por las condiciones en las que estas chicas cumplían su cometido de “premio” o simple “adorno”. Pero no se trata de lo cortas que fueran sus faldas, de los centímetros de sus tacones o de la falta que les hizo una chaqueta más de una vez. La discusión debería centrarse en su función, la que se asocia al colectivo femenino por antonomasia: la de servir y lucir al mismo tiempo.

Por supuesto, llevar a cabo ambas acciones (englobadas perfectamente en un solo objeto, florero) no requiere de ninguna inteligencia, de un razonamiento o de tu capacidad para expresarte. Precisamente, es mejor que te olvides de por en práctica todo esto, porque es lo que el mundo espera de tí si has nacido con un par de tetas.

De nosotras se espera que acatemos la máxima que mi madre me repitió hasta la saciedad “tú, oír, ver y callar”. El mundo todavía se cree que lo que mejor se nos da hacer es “bonito”. Por eso, mientras ellos ganan torneos, copas y mundiales de categorías en las que campeonas quedan relegadas al desconocimiento total, nosotras estamos ahí para alegrarles su victoria (y la vista), como un premio más.

Somos meras figurantes de su gran momento y estamos ahí quietecitas y sonrientes como si nos fueran a colocar en la estantería junto al resto de conquistas. Ah, espera, que para muchos hombre seguimos siendo eso, un reto más del que poder alardear.

A los que intentan defender esta anacrónica tradición diciendo que todas esas chicas ahora se quedarán sin trabajo, solo les dedico una comparación. El sueldo que ellas se llevaban como azafatas viene a ser el mismo tipo de beneficio económico que todas nosotras obtenemos al entrar de manera gratuita en una discoteca. Es el capitalismo quién financia el patriarcado.

De la misma manera, mientras haya paro habrá gente dispuesta a aceptar trabajos precios, pero eso no quiere decir que debamos defender que se mantengan aquellos puestos que no llegan al salario mínimo interprofesional.

Por supuesto que habrá chicas que hagan de grid girls sin rechistar, igual que aquél o aquella que llega a final de mes sentirá un alivio cada vez que reciba su nómina y seguirá votando al PP. Es lo que tiene la falta de conciencia de clase, o la falta de conciencia simplemente.

Una vez más, el cuerpo de la mujer es usado como reclamo, como un elemento publicitario más. El cuerpo de la mujer vende y todos sabemos que aquello que se compra está caracterizado por su falta de decisión propia, como un esclavo. Y a eso nos han acostumbrado, a poder acceder al cuerpo de la mujer a nuestro antojo, según nuestro interés y gracias al capital.