Pseudo-relato

La ciudad no luce igual desde que tú no estás en ella. Los viajes en bus me parecen en vano, los bares ríen menos y los escaparates de las pastelerías ya no son para compartir.

Las hojas de los árboles están en suspensión, la estación sigue pausada. Prefería el estrés de ir a la compra que las charlas aburridas que tengo cada noche con el brócoli.

Desde que tú no eres ningún destino, desde que el camino a ninguna parte está falto de ti, no me importa si me bajo en la parada equivocada. No tengo prisa por llegar si no es a ti.

Y caminar, sin una mano enlazada a la mía, sin una cintura que agarrar, ha perdido el ritmo que solíamos llevar. Ahora ya no sé si soy rápida o lenta, porque no tengo un horizonte que alcanzar desde que tú dejaste de serlo. Ya no hay un punto de referencia que me diga qué es cerca, qué es lejos. Simplemente, no estás. Y el tiempo y la distancia han dejado de ser relevantes. Las horas sin ti, da igual cuantas sean, siempre me hacen esperar.  Y los metros que nos separan, da igual cuantos sean, siempre nos alejan.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s