Un film pour les femmes ET les hommes qui aiment les femmes

There’s a whole lot of woman in me

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Eres tú, mi príncipe lila que yo soñé

Les da rabia.

Les da rabia que la Bella Durmiente haya decidido madrugar y se haya puesto el despertador ella solita, que Blancanieves ya no caiga en la tentación de las manzanas para mantener su figurín, que la Cenicienta se pase la noche de farra y que haya preferido salir en deportivas porque así está más cómoda, que la Bella no quiera conformarse con ninguna Bestia que algún día se convertirá en un príncipe, que la Sirenita tenga una cola a la cual ya no quiere renunciar y ningún agujero que produzca placer. 

Les da rabia que ya no queramos ser princesas. 

Les da rabia nuestra lucha porque ahora son ellos los que se sienten excluidos, ellos, los príncipes. Pobres necios, que siempre han sido los salvadores. Les da rabia que seamos capaces de salvarnos por nosotras mismas. Lo que ellos no saben es que, a pesar de que nosotras también podamos ser heroínas, también los queremos como héroes de nuestra lucha. Lo que no saben es que también queremos luchar por ellos, que queremos luchar por los dos. 

Si la cuestión es la valentía, el valor y el orgullo, todo lo que esto te hace sentir a la vez cuando conquistas cualquier victoria, ¿porqué no unirse a la nuestra? El simple hecho de mantenerse al margen de una lucha por la igualdad es lo que les vuelve el mundo en su contra, a los príncipes. Con la espada todo el día entre manos, manteniéndose a salvo tras un escudo que no les permite ver más allá de sus narices, normal que no se hayan parado a pensar que quizás, en nuestra lucha, también estén incluidos. Que no les hará falta la armadura. Que todo el reinado necesita un cambio. Que los dragones, monstruos y brujas pueden esperar. Que el azul ya no se lleva. 

Príncipes del mundo, es muy poco caballeroso oír la palabra feminismo y empezar a atacar a las mismas princesas que deberíais estar salvando. Si no pensáis uniros, no luchéis contra nosotras. Dejad de ser egoístas, lleváis siglos de historia siendo los que se llevan el mérito mientras nos hacéis creer que somos nosotras las protagonistas. Ahora que por fin las princesas no quieren ser princesas, podremos ser los dos los protas y salvarnos los unos a los otros, pero sin que unos sean más ni otros sean menos.

Príncipes, si de verdad queréis salvarnos, poneos una capa lila.