Igualdad 2.0

Estáis muy equivocados. Feminismo no quiere decir ser lesbiana, no quiere decir ir sin depilar, ni implica un odio sistemático hacia el sexo opuesto. Ser feminista no es ser “feminazi” ni pertenecer a Femen. Y, aunque os sorprenda, ser feminista ni siquiera significa ser mujer.

Todo esto me quedó mucho más claro el pasado miércoles 22, en la manifestación convocada a las siete de la tarde en Plaza Catalunya. ¿El motivo? La lucha feminista, que no hembrista. La lucha feminista, precisamente, nos representa a todos más de lo que creemos. Porque el feminismo busca extinguir la desigualdad. Feminismo no es el término homólogo de machismo. Machismo es la superioridad del hombre frente a la mujer, mientras que el feminismo reivindica una estabilidad de la balanza, un trato igual para todas las personas, una independencia del género.

La manifestación apostaba por una lucha contra los grandes males de la sociedad de manera conjunta, de manera que reuniera a los dos sexos por una misma causa, para demostrar que no estamos de acuerdo con las injusticias que cada día, a las tres de la tarde por la tele, nos recuerdan que estamos sufriendo. Lo más sorprendente no fue que muchas mujeres reaccionaron ante la situación que nos ha tocado vivir, sino que hay un gran número de hombres que también son conscientes de ello. Poder decir que allí había un mínimo de un hombre por cada tres mujeres, aproximadamente, es un buen síntoma. Esto no significa que queda esperanza, sino que empezamos a despertar, que el machismo cada día es más cosa de generaciones pasadas.

Precisamente, el simple hecho de que machismo quiera decir desigualdad y el feminismo igualdad, nos hace plantearnos las cosas. Puede que el problema sea el propio desgaste de la palabra, igualdad. Hoy todo el mundo habla de ello como un hecho patente y activo, como una superación a muchos problemas históricos. Pero no, incluso la igualdad se ha vuelto machista, por eso ya no es válida, por eso el feminismo es la nueva igualdad.

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2 comentarios en “Igualdad 2.0

  1. El problema es que la propia palabra “feminismo” ya es un término no igualitario, ya que es un término asociado al sexo femenino. Si lo que se busca es igualdad, se debería llamar igualitarismo, por ejemplo. Básicamente muchos hombres asocian el término feminismo a algo que no les incumbe y/o va contra ellos, por su semejanza al término “machismo”, por lo que no se involucran en ese movimiento e incluso sienten rechazo sin conocerlo.

    Por otro lado, igualdad, sí, pero tanto contra la discriminación negativa hacia la mujer como en la discriminación positiva. Por poner un ejemplo, nunca he escuchado a una persona asociada al feminismo decir que es injusto que las pruebas de acceso a Bombero tengan una doble vara de medir dependiendo del sexo. Pues sí, es injusto que un hombre salte 3 metros y una mujer 2,40 y el puesto de trabajo sea para la mujer, porque a fin de cuentas el trabajo que tienen que desarrollar es el mismo, y ese hombre que salta 3 metros está más capacitado que la mujer que salta 2,40 para desarrollar el trabajo (he simplificado mucho el ejemplo para no dar más el tostón).

    En conclusión, es muy difícil percibir el término “feminismo” como un término igualitario si quienes lo defienden solo hablan de igualdad en ámbitos donde la mujer sale desfavorecida y no cuando el desfavorecido es el hombre.

    Un saludo.

    • Me parece muy acertado tu comentario, Iván. Es cierto que la palabra “feminismo”, al ser asociada a un solo género, puede provocar el distanciamiento del otro. Por eso, lo que he intentado expresar, de alguna manera, es una explicación que me doy a mi misma sobre el porqué de esta palabra. Y es que, a mi parecer, la “igualdad” se ha quedado desfasada, volviéndose machista, dejando de ser imparcial, que es como ha de ser, precisamente, la igualdad.

      También es cierto que la desigualdad tenemos que combatirla tanto en la discriminación positiva como en la negativa pero, por desgracia o no, la negativa es la más gráfica, fácilmente reconocible y la que, al fin y al cabo, nos suele hacer más daño. Respecto a tu ejemplo sobre el caso de los bomberos, no lo encuentro del todo acertado, ya que haces referencia a un aspecto físico, lo cual sí que marca una verdadera diferencia entre hombres y mujeres. En mi opinión, cualquier feminista debería ser capaz de reconocer que, si realmente existe algun tipo de distinción entre ambos sexos es el físico, ya que un hombre tiene por lo general un cuerpo más predispuesto a los esfuerzos y a desarrollar los músculos que una mujer, la cual cosa no quiere decir que una mujer no pueda llegar a “estar igual de fuerte”, por así decirlo, que un hombre.

      De todos modos, te agradezco mucho tu comentario, me encanta recebir el feedback de la gente que, de vez en cuando, me lee.

      Un saludo,
      Alba

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